El legado del crimen de Huanchaca y la evolución del narcotráfico
Hace cuatro décadas, el triple asesinato en Huanchaca expuso en Bolivia la existencia de una compleja estructura dedicada a la producción de cocaína, que operaba con impunidad una fábrica en plena selva y eliminaba a quienes amenazaban sus operaciones. Hoy, el país enfrenta un reto mucho más complejo, con redes criminales descentralizadas que abarcan producción, tránsito, almacenamiento, lavado de dinero y disputas por el control territorial.
Una amenaza que se consolida
El penalista y exfiscal Joadel Bravo advierte que esta criminalidad no solo representa un problema de seguridad, sino que podría transformarse en una estructura paralela que ejercerá poder económico, territorial e institucional, abriendo el camino a un narcoestado.
Impacto histórico y actuales desafíos
En 1986, el naturalista Noel Kempff Mercado, el piloto Juan Cochamanidis y el guía Franklin Parada fueron asesinados en la meseta de Caparuch, donde funcionaba una factoría de cocaína. Si bien se condenó a dos brasileños, nunca se llegó a identificar plenamente a los autores intelectuales ni a los propietarios de la operación. Además, el diputado Edmundo Salazar Terceros, que investigaba el caso, fue asesinado meses después.
Hoy, Bolivia ha avanzado en capacidad operativa contra el narcotráfico. Según el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, se realizaron más de 7.500 operativos, con más de 2.100 arrestos, la incautación de más de 16 toneladas de cocaína y la destrucción de 446 fábricas clandestinas.
Transformación del narcotráfico en Bolivia
Henry Oporto, director de la Fundación Milenio, explica que Bolivia ha escalado en la cadena del narcotráfico, pasando de producir hoja de coca y pasta base, a procesar y fabricar cocaína, convirtiéndose en una ruta clave para el tráfico internacional. Además, se han sumado actividades como el contrabando, la minería ilegal y el lavado de dinero.
Este avance se atribuye a la debilidad institucional, el débil control territorial y la captura de instituciones por parte de grupos criminales, además de la infiltración en la Policía y el sistema judicial, y las fronteras demasiado permeables que dificultan el combate efectivo.
El papel central de Santa Cruz y la violencia territorial
Santa Cruz es un punto estratégico dado su límite con Brasil y Paraguay, y se ha convertido en refugio para narcotraficantes. La capacidad logística y seguridad que muestran estos grupos quedó evidenciada con la captura de Sebastián Marset, quien poseía infraestructura aérea y bienes inmuebles.
La violencia asociada a estas disputas es alarmante: hasta septiembre se registraron 46 fallecidos en 37 ataques que muestran características de ejecuciones o sicariato. Las investigaciones indican la presencia de grupos criminales como el PCC y Comando Vermelho, involucrados en ajustes de cuentas y pugnas por control territorial.
El reto central en la lucha antidroga
Para Joadel Bravo, la principal diferencia con el pasado es la descentralización y transnacionalidad del narcotráfico actual, que busca controlar territorios, rutas y mercados con violencia y sofisticación. El desafío es evitar que esta criminalidad se consolide como un poder paralelo que consolide un narcoestado en Bolivia.
El crimen de Huanchaca sigue siendo un recordatorio de la impunidad y las redes de protección que existen detrás del negocio del narcotráfico. La tarea pendiente es desarticular estas redes y sus responsables para frenar la expansión del narcotráfico en el país.
Fuente original: El Deber
Enlace de la noticia original: https://eldeber.com.bo/pais/40-anos-huanchaca-bolivia-enfrenta-narco-violento-transnacional_1788518823
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