
En el marco del complejo acercamiento con la Central Obrera Boliviana (COB), el presidente del Estado, Rodrigo Paz Pereira, lanzó un enérgico llamado a construir una "cultura de la confianza" y avanzar hacia la reconciliación nacional para frenar los bloqueos que asfixian el aparato productivo de las regiones.
Durante su intervención ante la dirigencia sindical, el mandatario evitó la confrontación y abogó por un modelo de desarrollo inclusivo que acepte la diversidad de pensamiento. Como referencia, Paz Pereira citó el ejemplo minero de Chile, señalando que la coexistencia de empresas estatales y privadas permite el desarrollo de la población sin necesidad de privatizar los recursos estratégicos.
Alerta económica y energética Sin embargo, el discurso presidencial no omitió la crudeza de la realidad estructural del país. Paz Pereira denunció la pérdida de la soberanía energética heredada por gestiones pasadas. "Nos dejaron sin gas (...) y hoy tenemos que comprar el diésel y la gasolina afuera", fustigó, marcando como meta prioritaria que Bolivia vuelva a auto sostenerse con sus propias capacidades productivas.
Asimismo, el jefe de Estado expuso un dramático panorama laboral, revelando que actualmente el 85% de la economía boliviana se mueve en la informalidad, dejando apenas un 15% dentro del sector formal. Ante este escenario, el mandatario reafirmó que el rol de su gabinete es ofrecer soluciones estructurales e invitó a la COB a trabajar de manera conjunta para generar empleos dignos, asegurando que su gobierno mantendrá el estricto respeto a la Constitución y la vía democrática.
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