El 28 de febrero, Estados Unidos lanzó la Operación “Furia Épica” en Irán, iniciando una serie de ataques masivos en el territorio iraní con más de 20 sistemas de armas desplegados por aire, tierra y mar. En la primera fase del conflicto conjunto con Israel, murió el líder supremo iraní, Alí Jamenei. El entonces presidente Donald Trump estimó que la guerra podría extenderse de cuatro a cinco semanas, aunque destacó que EE. UU. posee la capacidad para prolongarla considerablemente.
Confianza del gobierno estadounidense
El gobierno de Trump se mostró optimista sobre la fortaleza militar estadounidense. Pete Hegseth, secretario de Defensa, aseguró que no existe escasez de municiones y que las reservas defensivas y ofensivas permiten sostener la campaña indefinidamente. El general Dan Caine respaldó esta postura afirmando que cuentan con municiones de precisión suficientes.
Sin embargo, el propio Trump advirtió que en los niveles más altos de armas sofisticadas, como misiles de largo alcance e interceptores avanzados, las reservas no están en el punto deseado. La investigadora Kelly Grieco del Stimson Center destacó que estas limitaciones en armamento sofisticado son un punto crítico.
El desafío logístico y económico de la guerra
En la primera semana, Washington atacó más de 3,000 objetivos iraníes, mientras Irán respondió con miles de drones Shahed-136 y cientos de misiles contra posiciones estadounidenses. La producción y uso intensivo de estas armas presentan un cálculo económico incómodo para EE. UU.
- Los drones Shahed cuestan entre 20,000 y 50,000 dólares cada uno, pero para destruirlos se utilizan cazas equipados con misiles que cuestan hasta 450,000 dólares por disparo, además de costos operativos elevados.
- El uso de misiles Patriot, con un costo aproximado de 3 millones de dólares por unidad, se reserva para interceptar misiles balísticos iraníes, pero las reservas están disminuyendo rápidamente.
Expertos consideran que EE. UU. debería aprender de la experiencia ucraniana y adquirir más tecnología de defensa basada en drones interceptores más económicos, ya testeada pero no producida en cantidades suficientes.
Impacto en las reservas y en la estrategia global
Aunque no se prevé que Estados Unidos se quede sin armas durante esta guerra, el consumo rápido de municiones de alta gama será un problema a largo plazo. Esto podría limitar significativamente las opciones militares estadounidenses en otras regiones, incluyendo el Indo-Pacífico y Europa.
En conclusión, la capacidad para una guerra prolongada está respaldada, pero a un costo estratégico considerable y con reservas que podrían quedar mermadas para futuros conflictos o alianzas estratégicas.
Fuente original: Deutsche Welle
Enlace de la noticia original: https://www.dw.com/es/¿tiene-ee-uu-capacidad-para-una-guerra-larga-contra-irán/a-76337480?maca=spa-rss-sp-all-1122-xml-mrss




